Como evitar perder en los dados
Los dados pueden ser el más excitante de los juegos del casino, pero como todo en esta vida también tienen dos caras, y toda esa energía y adrenalina puede convertirse en angustia y desesperación cuando las cosas te van mal.
No es ningún secreto que el lugar más ruidoso del casino son siempre las mesas de dados. Y normalmente, para nuestra desgracia, suelen oírse más gemidos de miedo y terror que aplausos.
Sin embrago, yo siempre defenderé a capa y espada que los dados son el mejor de los juegos del casino. Es un juego peligroso como una bomba de relojería, y ahí radica su grandeza. Otros juegos como el blackjack tienen un ritmo más pausado. Ganas una mano, pierdes otra, ganas dos manos y pierdes tres, ganas la siguiente, pierdes la mano final. A excepción del emocionante momento en que los jugadores doblan sus apuestas o se retiran es un juego relativamente tranquilo. Puedes entrar en una racha de derrotas (yo una vez perdí 14 manos seguidas) pero las vas perdiendo una a una y dura bastante tiempo.
Sin embrago los dados son diferentes porque los jugadores no se limitan a hacer una apuesta cada vez. Hay gente que hace dos, tres y cuatro apuestas para una misma tirada. Cuando el horrible siete aparece se lo lleva todo como la marea de un tsunami. Y en cambio cuando ganan sólo una de sus apuestas es la buena.
Por ejemplo apuestas al 6 y al 8 en total 12 euros (6 a cada uno), el tirador saca un siete y pierdes los 12 euros. Repites tu apuesta y vuelve a salir un siete, ya llevas perdidos 24 euros. En la siguiente jugada repites la apuesta y sale un 6, ganas 8 euros. Pero, ¿Cuánto dinero llevas perdido? Exacto 16 euros. Es decir que para que pudieras recuperarte tendrías que ganar dos veces seguidas y todavía no habrías empezado a ganar dinero.
Y si haces tres apuestas, perderás dinero aunque el tirador acierte seguido un número de tus apuestas cada vez.
Como ves en los dados es más fácil perder que ganar, y además se pierde dinero muy rápido. Esto provoca una montaña rusa emocional en el jugador y hace que la adrenalina suba por las nubes. Y la única forma de conseguir paliar esto es controlarse y hacer sólo una apuesta cada vez.