dealers casino

Trata a los dealers como tratas a tus amigos

Cuando voy a los casinos me disgusta mucho el trato vejatorio y condescendiente que suele tener la gente hacia los dealers en los casinos.

Algunos se creen que son sus criados, no se molestan ni en saludarles, les hablan con monosílabos y les tratan con brusquedad. Son del tipo de jugador que se cree que los dealers son “espías del casino” y están ahí puesto para engañarles y quitarles todo su dinero en cuanto se descuiden. Otros son todo sonrisas y adulaciones.

Estos son de los que se creen que haciéndole la pelota al dealer o dándole propinas sin venir a cuento van a conseguir caerles en gracias y que el dealer les repartirá las mejores cartas o hará algún truco mágico para que sus apuestas sean las vencedoras esa noche. Si les va bien en el juego mantienen su actitud sobreactuada y empalagosa. Pero si les va mal la toman contra el dealer con la actitud de un amante ultrajado.

foto de dealers casino

Y hay que tener en cuenta que los dealers sólo son personas que están haciendo su trabajo. Y se merecen el mismo respeto que el cajero, la camarera, el famoso que canta en el show del casino o tu frutero habitual.

Cuando voy a Las Vegas tengo por costumbre jugar siempre en la misma mesa. Mis amigos y yo practicamos el tiro de dados controlado, no se nos da mal y como tratamos a las personas con corrección nunca hemos tenido ningún problema.

Me gusta tratar a los dealers como si fueran nuestros amigos, les saludamos, tenemos una breve conversación cortes. Y si hemos tenido una buena noche y o el delaer ha estado simpático y nos ha hecho el juego entretenido no nos duele soltarle alguna propinilla.

Los dealers nos conocen por nuestro nombre de pila, nos tratan con cordialidad y yo creo que realmente se alegran de vernos. Yo tengo un trabajo de cara al público y sé lo que se agradece tener un cliente agradable. Y sé que cuando llevas todo el día trabajando horas y horas de pie, una sonrisa y una palabra amable es como un bálsamo que te da fuerzas para aguantar al resto de los clientes unas cuantas horas más